Caminito de Teror

Caminito de Teror

Día 19. Hoy no tengo manera de concentrarme. Mi marío me pide instrucciones periódicas sobre la limpieza de la cocina; el vecino de enfrente pone una música horrible que no me queda más remedio que aguantar si quiero disfrutar de un poco de aire fresco; alguien recicla botellas, otro alguien habla por teléfono al pie de mi ventana.

Hoy, todo me despista: el ruido de mi cabeza, la añoranza de la calle.

En mi retina, la visión del cielo azul, del mar luminoso, en mi corta salida de esta mañana al mundo más allá de los muros de mi casa; la del viejito de la esquina que fuma su puro, aparentemente ajeno al estado de alarma en el que vivimos; la de la calle vacía, en la que te puedes parar durante dos minutos sin temor a que te arrolle un coche. No sé yo si estos dos minutos de libertad que me concedo cada dos días son una medicina para mi cuerpo y mi alma o una tentación para salir corriendo avenida adelante mientras descargo todas las sensaciones encontradas que se agitan en mi interior.

Ella Fitzgerald me dice que toda está ok, y yo sé que no es cierto. En mis esporádicas visitas a la prensa, que en esta etapa de mi vida solo miro de soslayo, puedo ver cómo se repiten las cifras de la enfermedad y de la muerte, del paro y el futuro incierto. En los mensajes que llegan por todas partes, en la risa exagerada, también en la trascendencia llevada al límite, se adivina la necesidad que tenemos todos de pasar de puntillas por este trance, de que la ansiedad y el miedo no nos atrapen.

Ella Fitzgerald dice que todo está ok y yo sé que es verdad. La cocina está reluciente. La Segunda de Beethoven​ resuena ahora en toda la casa. Hice un dancing con mi marío. Hay comidita en la nevera. Compartimos penas y alegrías. Ayer nos visitó un arcoíris y hoy, ¿quién sabe?

Hoy hace un día precioso para subir a Teror o para ir a la playa. Y también hace un día precioso para abrir la ventana y quedarse en casa. Para recrearse en el azul del cielo y dar, una vez más, las gracias.

(Hoy, Manolo Benítez puso la música y a mí me salió esto).

 
Un arcoíris en mi cocina
Al rico helado de vainilla y chocolate
Rayitos de sol
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