Día 20. El patio de mi casa sí que es particular. Si hasta hace un año era, sobre todo, territorio de mi perrita y sus necesidades, este espacio de dos por dos se ha convertido en las últimas semanas -gracias a las recomendaciones oficiales, a las que escupe el wasap sin ton ni son y a la sabiduría popular, filtradas por una cierta tendencia mía a la exageración- en lugar de confinamiento dentro del lugar de confinamiento.
Me explico: ¿alguien ha entendido bien qué es lo que hay que hacer cuando llegas a tu casa con la compra? Yo no, así que, por si acaso, he hecho mi particular interpretación, adaptada a las singularidades de la vivienda. De modo que todo elemento extraño que cruza el umbral va directamente al patio, donde recibirá el correspondiente tratamiento a base del jabón de turno. Y el que no lo recibe, como son los productos frescos, queda allí, hasta que lo usamos o consideramos que puede pasar al siguiente nivel.
Toda una parafernalia que no sé si servirá para algo pero que hace la vida intramuros un poco más entretenida.
Gracias a este sistema estamos comprobando que, efectivamente, la nevera no es imprescindible para guardar según qué cosas. La verdura se mantiene sin problema a temperatura ambiente. Las frutas, ¡qué pecado someterlas al frío artificial! Y los huevos, ¿en qué momento decidimos los seres humanos que los huevos había que guardarlos en la nevera?
Eso me hace recordar alguna de esas casas que visitaba en mi infancia, con su gallina en el patio de atrás. Yo la miraba fascinada, sin comprender –como niña de ciudad, y más tarde de letras- qué mecanismo hacía posible que de allí salieran huevos. Y ahora, mira tú, salen, con su fecha de caducidad y todo, del patio de mi casa. Como dice la zarzuela, hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad.
(Esperemos que las ciencias adelanten ahora mucho, mucho más y salgan medicamentos y vacunas. Mientras, nos echamos unas risas con la selección musical de Manolo Benítez, autor también del título).
Día 19. Hoy no tengo manera de concentrarme. Mi marío me pide instrucciones periódicas sobre la limpieza de la cocina; el vecino de enfrente pone una música horrible que no […]
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Día 18. Apareció a las 11.20, justo cuando me disponía a devolver a su sitio la botella del vodka que, a falta de alcohol en los primeros días de confinamiento, […]
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Día 17. Me debato entre hacer de todo o no hacer nada. Entre ponerme a recoger la casa como una posesa, barrer, quitar el polvo, fregar, volver a sacar a […]
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